viernes, 26 de diciembre de 2008
martes, 23 de diciembre de 2008
Los domingos no son cartesianos

Por Patricio Erb
“¿Qué cuento te gustó más?” Sin lugar a dudas esta era una del 99% de las preguntas periodísticas que conocen de antemano su respuesta. “No sé”, me dijo la autora de “Los domingos son para dormir” (Editorial Entropía), que de inmediato amplió su contestación contándome los cuentos preferidos de otros. “Los domingos son para dormir”, de Sonia Budassi, invita, del primero al último de sus relatos, a mirar una pantalla de 1000 pulgadas de ideas que buscan desesperadamente un pedazo de carne. “Acto de Fe”, “Seis menos dos”, “Fuera de temporada”, estuvieron entre los mencionados por Budassi (que otros le dijeron), como las narraciones que más gustaron. Tal vez estos tres cuentos pueden pensarse como el paso de la racionalización cartesiana más brutal a la materialidad del dolor (sea de felicidad o de tristeza).
“Acto de Fe”, con mirada femenina, hace recordar a "Memorias del Subsuelo", de Dostoievski. La protagonista, sola en el extranjero edifica sus relaciones (lo maravilloso, lo más o menos, lo terrible) de forma imaginaria. Incapacitada de gritar... de decir, la actriz principal del cuento mantiene vínculos ficcionales con los que la rodean. Pese a todo, allí deviene lo concreto: la muerte, como una irrupción en la vida intelectual, inmóvil, de ella, que sabe pero no puede. Imaginando una línea progresiva hacia la tangibilidad, el cuento “Seis menos dos” podría funcionar como un puente entre lo intelectivo y lo material: la vida de una niña de campo que, dentro de su mundo enfant, vive junto a sus tres hermanos, en casi una misma escena, el nacimiento (fallido) de un ternero y la muerte de sus padres.
Con respecto al primer cuento aquí mencionado, en “Seis menos dos” se observa un giro: la niña protagonista del cuento, dentro de su inocencia, es parte del barro del mundo; mira como sus hermanos (sin éxito) ayudan a parir a un ternero, siente dolor al clavarse una astilla y asume con naturalidad que no verá nunca más a papá y mamá. Finalmente “Fuera de temporada” es el punto de llegada de esta falsa progresión que elimina por completo al mundo de las ideas platónicas. Llegar a Pehuancó en diciembre significa abandonar el racionalismo cartesiano y entrar definitivamente al “conocimiento de sí” foucaultiano. No se trata de empezar a leer libros de autoayuda, sino de enfrentar físicamente los problemas que nos atormentan. Tres amigas en un balneario (nada chic) del sur de la provincia de Buenos Aires fuera de temporada, es la entrada concreta de “Los domingos son para dormir” a lo bello y a lo desagradable de la vida.
“Acto de Fe”, con mirada femenina, hace recordar a "Memorias del Subsuelo", de Dostoievski. La protagonista, sola en el extranjero edifica sus relaciones (lo maravilloso, lo más o menos, lo terrible) de forma imaginaria. Incapacitada de gritar... de decir, la actriz principal del cuento mantiene vínculos ficcionales con los que la rodean. Pese a todo, allí deviene lo concreto: la muerte, como una irrupción en la vida intelectual, inmóvil, de ella, que sabe pero no puede. Imaginando una línea progresiva hacia la tangibilidad, el cuento “Seis menos dos” podría funcionar como un puente entre lo intelectivo y lo material: la vida de una niña de campo que, dentro de su mundo enfant, vive junto a sus tres hermanos, en casi una misma escena, el nacimiento (fallido) de un ternero y la muerte de sus padres.
Con respecto al primer cuento aquí mencionado, en “Seis menos dos” se observa un giro: la niña protagonista del cuento, dentro de su inocencia, es parte del barro del mundo; mira como sus hermanos (sin éxito) ayudan a parir a un ternero, siente dolor al clavarse una astilla y asume con naturalidad que no verá nunca más a papá y mamá. Finalmente “Fuera de temporada” es el punto de llegada de esta falsa progresión que elimina por completo al mundo de las ideas platónicas. Llegar a Pehuancó en diciembre significa abandonar el racionalismo cartesiano y entrar definitivamente al “conocimiento de sí” foucaultiano. No se trata de empezar a leer libros de autoayuda, sino de enfrentar físicamente los problemas que nos atormentan. Tres amigas en un balneario (nada chic) del sur de la provincia de Buenos Aires fuera de temporada, es la entrada concreta de “Los domingos son para dormir” a lo bello y a lo desagradable de la vida.
viernes, 19 de diciembre de 2008
Georg Lukács que no es George Lucas*

Por Patricio Erb
A partir del diario de lecturas diecisiete publicado el lunes en Hacia el Bicentenario, Georg Lukács (que no es George Lucas, de ninguna manera) será el villano de este post. Nunca pude entender cómo después de que Marx cajoneara para siempre sus vínculos con Hegel (La Ideología Alemana –1845-, publicada casi 100 años después, fundó una nueva problemática: la de la vida), Lukács trajera a cuenta el problema de la falsa conciencia. Uno se pregunta: qué necesidad tenía Lukács de recuperar un materialismo contemplativo que se volvía a alejar de las relaciones sociales entre los hombres que, en definitiva, son los que generan las representaciones (imaginarias) de la conciencia. Especulo desfachatadamente con que el problema del filósofo húngaro fue no darse cuenta de que la falsa conciencia, la ilusión ideológica, en realidad operaba en el barro de la historia, en la política cotidiana: en criarse en una familia, en ir a la escuela, en ir al médico, en levantarse una mina, en hacerse un churrasco a la plancha, en tomarse un bondi, en putear a un tachero, en ir al café, en emborracharse, en pegarse un tiro.
El villano de Lukács (PC hasta la manija) necesitaba encontrar la manera de "estabilizar" la Revolución de Octubre. La toma del poder era un hecho, ahora faltaba su institucionalización. La importancia de que el proletariado tuviera conciencia de clase era fundamental ("cómo un obrero lleva a sus hijos a comer a Mc Donalds", se preguntaría hoy Lukács). Sin embargo el predicado (o creencia, agrego yo) feuerbachiano sobre el sujeto no es de colocación racionalista. Rusia necesitaba a un italiano para que explicara cómo era negociar en un territorio dividido en mil y una monarquías y una burguesía en ascenso. Antonio Gramsci y su concepto de Hegemonía era el indicado. El Tano conocía muy bien el temita de la rosca y cómo hacer creer que el interés de uno pareciera que es el que nos conviene a todos. Su idea de "consenso" era chamuyo (¿ustedes se imaginan a los popes petroleros preguntándoles a los deliverys de pizza si están de acuerdo con las condiciones de producción capitalistas?). Su idea de "consenso" era la capacidad de un actor de captar el sentir de los negros sudorosos y sumarlos a la causa por su propia voluntad. Gramsci era el tipo que le faltó a la revolución rusa (liberada del zarismo, acordémonos): aquel que sabía que la construcción de un bloque histórico se hacía con dirección y ¡consentimiento! Pero eso sí, de ninguna manera leyéndoles El Manifiesto.
*Publicada originalmente en Hacia el Bicentenario.
*Publicada originalmente en Hacia el Bicentenario.
jueves, 18 de diciembre de 2008
Sonia presenta...

El lunes próximo (22/12) a las 20.30 Editorial Entropía presenta el libro Los domingos son para dormir, de Sonia Budassi. Félix Bruzzone y Hernán Vanoli dirán unas simpáticas palabras y se brindará "por todo lo bueno de este año, por los domingos, por lo que quieran y por lo que vendrá" (todo esto último lo dice la autora).
¿Dónde es todo? En Libario Bar (Julián Álvarez 1315 -Entre Cabrera y Gorriti-). 20.30.
¿Dónde es todo? En Libario Bar (Julián Álvarez 1315 -Entre Cabrera y Gorriti-). 20.30.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
jueves, 11 de diciembre de 2008
Rebotando hacia el 2010
Aquí una pequeña nota publicada en el diario Castellanos de la ciudad de Rafaela, Santa Fe, que recoge la producción que surge de Hacia el Bicentenario.
El bicentenario argentino ya se palpita en los blogs
Los 200 años del país son el punto elegido por un grupo de intelectuales para formar un espacio que combina arte y política. “Hacia el Bicentenario” es un blog como hay muy pocos en la web: inteligente y con buenas plumas, colabora en la construcción del corpus reflexivo del bicentenario de la patria. CASTELLANOS dialogó con sus editores, que cuentan los secretos de este blog que ya genera polémicas en los ámbitos del pensamiento.
Por Francisco Marzioni. El 25 de julio de 2010 es la fecha lìmite. Ese día “colgarán” el último post y cerrarán sesión para siempre. Ellos suponen que algún día los llamarán la “generación del Bicentenario”, y es por eso que abrieron un espacio de debate centrado en la literatura y la política como piedras basales del cuerpo reflexivo para llegar a los 200 años de la Argentina. Y este espacio de libre acceso, y contiene a probablemente las mejores plumas de esta generación que hoy tiene entre 20 y 35 años y constituyen una parte del think tank de una generación que busca su identidad después de la crisis de pensamiento post años ’90.
Ellos son escritores, editores, periodistas y lectores. Todo a la vez, y sucesivamente. Los que comandan la tropa del blog “Hacia el Bicentenario” (http://haciaelbicentenario.blogspot.com) son Juan Terranova, Diego Vecino y Hernán Vanoli. El primero narrador, autor de novelas como “Mi nombre es Rufus” y “El pornógrafo”, entre otras, transformándose en uno de los escritores más originales y creativos de su generación. Vecino es editor de la irreverente revista La Contrareforma, un indiscutido embrión de Hacia el Bicentenario, y Vanoli es uno de los directores de Editorial Tamarisco, una verdadera usina de autores y obras propias de estos tiempos. Todos ejercen el periodismo cultural en medio como Crítica Digital y Perfil y también son verdaderos activistas culturales, habiendo impulsado diversas actividades de este tipo en el marco de la Sociedad Argentina de Escritores y Escritoras de la Argentina (SAE).
Armado de sus ideas, un sencillo blog alojado en Blogger –el sitio más popular para esta plataforma- y un sólido grupo de colaboradores entre los que se encuentran periodistas como Patricio Erb y Alejandro Soifer, dieron forma a esta idea de “generación del Bicentenario” aportando textos valientes, inteligentes y profundos, haciendo tambalear dos paradigmas de nuestra literatura: que de política no se habla y que los blogs producen ideas efímeras. Mientras que en el primer caso, los redactores de “Hacia el Bicentenario” constantemente profundizan sobre la relación entre política y literatura, y en ambas disciplinas son dueños de ideas polémicas, en el segundo, Bicentenario demuestra precisamente, todo lo contrario, pues está claro que sus autores consideran que el blog cumple hoy la misma función que las revistas literarias e los años ’70.
CASTELLANOS dialogó con Juan Terranova, uno de los tres fundadores, para que narre el detrás de este escena de este blog que busca construir un espacio de debate rumbo al bicentenario argentino.
"Hacia el Bicentenario" combina, en los textos de sus principales redactores, literatura y política. ¿Para ustedes existe una idea definida previamente acerca del vínculo en las dos disciplinas? ¿O es una herramienta para encontrar ese vínculo?
En el fondo, siempre lo que se juega es la política. La estética es una capa de barníz que salta al primer golpe. El que escribe y no entiende esto, no entiende nada. Todos sumamos, a consciencia o por omisión, en la narración social, estética y política del mundo. Pero en el fondo, domina lo política. De hecho, en mi caso personal, veo al oficio de hacer libros y periodismo como una variante lenta, desacomodada y un poco torpe de la militancia sindical.
¿Por qué eligieron el Bicentenario de la Patria como fecha límite? ¿Qué significa el Bicentenario en el contexto literario-político?
No significa nada y creo que por eso lo elegimos. Se buscó mucho nombres, todos infructuosos para describir estos tiempos, "generación 00", que parecía de ruleta, "generación post" o "generación blog", que era peor, y otros que invocaban un sinfin de equívocos. Pero los publicistas no se daban cuenta de que dentro de unos años el blog y la hiperconectividad van a estar ligados directamente al fastidioso bicentenario. El 2000 nos encontró muy dominados. A ver si ponemos algo para salirnos un poco más de la vaina en el 2010. Esa es al idea.
¿Cómo elijen sus colaboradores y columnas para publicar? ¿Hay un criterio único o son varios?
Hay un críterio grupal que tiene que ver con lo que traba y hace confluir la amistad. Pero quizás me equivoque, y se destile cierta ideología neo-peronista por atrás.
Por Francisco Marzioni. El 25 de julio de 2010 es la fecha lìmite. Ese día “colgarán” el último post y cerrarán sesión para siempre. Ellos suponen que algún día los llamarán la “generación del Bicentenario”, y es por eso que abrieron un espacio de debate centrado en la literatura y la política como piedras basales del cuerpo reflexivo para llegar a los 200 años de la Argentina. Y este espacio de libre acceso, y contiene a probablemente las mejores plumas de esta generación que hoy tiene entre 20 y 35 años y constituyen una parte del think tank de una generación que busca su identidad después de la crisis de pensamiento post años ’90.
Ellos son escritores, editores, periodistas y lectores. Todo a la vez, y sucesivamente. Los que comandan la tropa del blog “Hacia el Bicentenario” (http://haciaelbicentenario.blogspot.com) son Juan Terranova, Diego Vecino y Hernán Vanoli. El primero narrador, autor de novelas como “Mi nombre es Rufus” y “El pornógrafo”, entre otras, transformándose en uno de los escritores más originales y creativos de su generación. Vecino es editor de la irreverente revista La Contrareforma, un indiscutido embrión de Hacia el Bicentenario, y Vanoli es uno de los directores de Editorial Tamarisco, una verdadera usina de autores y obras propias de estos tiempos. Todos ejercen el periodismo cultural en medio como Crítica Digital y Perfil y también son verdaderos activistas culturales, habiendo impulsado diversas actividades de este tipo en el marco de la Sociedad Argentina de Escritores y Escritoras de la Argentina (SAE).
Armado de sus ideas, un sencillo blog alojado en Blogger –el sitio más popular para esta plataforma- y un sólido grupo de colaboradores entre los que se encuentran periodistas como Patricio Erb y Alejandro Soifer, dieron forma a esta idea de “generación del Bicentenario” aportando textos valientes, inteligentes y profundos, haciendo tambalear dos paradigmas de nuestra literatura: que de política no se habla y que los blogs producen ideas efímeras. Mientras que en el primer caso, los redactores de “Hacia el Bicentenario” constantemente profundizan sobre la relación entre política y literatura, y en ambas disciplinas son dueños de ideas polémicas, en el segundo, Bicentenario demuestra precisamente, todo lo contrario, pues está claro que sus autores consideran que el blog cumple hoy la misma función que las revistas literarias e los años ’70.
CASTELLANOS dialogó con Juan Terranova, uno de los tres fundadores, para que narre el detrás de este escena de este blog que busca construir un espacio de debate rumbo al bicentenario argentino.
"Hacia el Bicentenario" combina, en los textos de sus principales redactores, literatura y política. ¿Para ustedes existe una idea definida previamente acerca del vínculo en las dos disciplinas? ¿O es una herramienta para encontrar ese vínculo?
En el fondo, siempre lo que se juega es la política. La estética es una capa de barníz que salta al primer golpe. El que escribe y no entiende esto, no entiende nada. Todos sumamos, a consciencia o por omisión, en la narración social, estética y política del mundo. Pero en el fondo, domina lo política. De hecho, en mi caso personal, veo al oficio de hacer libros y periodismo como una variante lenta, desacomodada y un poco torpe de la militancia sindical.
¿Por qué eligieron el Bicentenario de la Patria como fecha límite? ¿Qué significa el Bicentenario en el contexto literario-político?
No significa nada y creo que por eso lo elegimos. Se buscó mucho nombres, todos infructuosos para describir estos tiempos, "generación 00", que parecía de ruleta, "generación post" o "generación blog", que era peor, y otros que invocaban un sinfin de equívocos. Pero los publicistas no se daban cuenta de que dentro de unos años el blog y la hiperconectividad van a estar ligados directamente al fastidioso bicentenario. El 2000 nos encontró muy dominados. A ver si ponemos algo para salirnos un poco más de la vaina en el 2010. Esa es al idea.
¿Cómo elijen sus colaboradores y columnas para publicar? ¿Hay un criterio único o son varios?
Hay un críterio grupal que tiene que ver con lo que traba y hace confluir la amistad. Pero quizás me equivoque, y se destile cierta ideología neo-peronista por atrás.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
Un 2008 blanco o negro*

Por Patricio Erb
And the winner is... El Maniqueismo. Sin lugar a dudas la racionalidad Braden o Perón fue la protagonista de un año político antagonista. El análisis de los especialistas de los medios de comunicación, por supuesto, fue crítico de esta lógica aparentemente instalada por el Gobierno. ¿Por qué? Desde allí se insta al consenso por sobre todas las cosas. Los voceros de la racionalización propia no pueden soportar la confrontación, no es parte de su significante; es por eso que acuden a la creencia que sobrevuela a la sociedad argentina: antagonizar es violencia. Sin embargo fue la derecha la que desde un primer momento instaló con los K la terminología "setentista"; de allí la pregunta poco inocente de la Legrand: "¿Se viene el zurdaje?" o el palabrerío: "Montoneros de aquí, Montoneros de allá" que utiliza el 99% de los taxistas de Buienos Aires.
En este primer párrafo de menos de 1000 caracteres se llegó a la conclusión: el enfrentamiento, aquí y ahora, es provocado por determinados sectores de poder económico:
"Establishment",
"Grupos financieros",
"Iglesia",
"Sociedad Rural",
"Medios Concentrados"
Llámenlos como quieran. Apenas asumió el kirchnerismo, allá por el 2003, las operaciones no esperaron ni un día (suena trillado, pero ¿deja de ser cierto?). Aquellos críticos de la ideología inconscientemente recurren a ella las 24 horas de los 365 días del año. La palabra "ideología" (popularizada por Marx en La Ideología Alemana) es tomada por los críticos de lo popular. ¿Cómo? Sin nombrarla, a través de la antipolítica. De esa manera conservan un determinado significante vacío de palabras como "República", "instituciones" o "previsibilidad jurídica" que son dueñas de un sentido ficcional que no reconocen al "negro de mierda"; cosa que, mal o bien, los K siempre concibieron. Así la derecha, ante la imposibilidad de imponer su consenso, en el 2008 se dedicó a confrontar: "O estás con nosotros o estás con los cabecitas".
*Publicado originalmente en Hacia el Bicentenario.
sábado, 6 de diciembre de 2008
"Evita se enojaba"

"En definitiva era eso, pegar con alegría. No ser impostados ni serios, no indignarse. No nos indignábamos, nos enojábamos. Los indignados son unos boludos. Carrió es indignada, la gran indignada de la política argentina. Evita se enojaba".*
*Extracto de una entrevista a Sergio Olguín publicada en Hacia el Bicenteneario. Olguín es autor de los libros "Lanús" y "Filo"; de este último recuerdo una preciosa escena final en donde la protagonista se coge -activamente- a dos flacos; una muy buena paja.
*Extracto de una entrevista a Sergio Olguín publicada en Hacia el Bicenteneario. Olguín es autor de los libros "Lanús" y "Filo"; de este último recuerdo una preciosa escena final en donde la protagonista se coge -activamente- a dos flacos; una muy buena paja.
viernes, 5 de diciembre de 2008
domingo, 30 de noviembre de 2008
sábado, 29 de noviembre de 2008
jueves, 20 de noviembre de 2008
Discurrir

Por Gonzalo Méndez
¡Ah, no!; pero sí; basta; ¿ahora? Ética, estética, moral, principios. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? Che, che. Pará, pará, no entiendo, ¿qué dijiste? No, mejor déjenme solo. Voces que llegan y murmullos que me invaden; vueltas atrás y giros futuros; reveses de los anversos y derechos de los versos de un autor apócrifo y sin nombre, viejo, topo, reumático y amnésico. La rutina que embota y la bota londinense que pisa fuerte el escenario y con aire de beatle sucio y desprolijo, muy roquero y de mucho cuero hamburgués. El baño, ¿dónde estará? Este shopping, lleno de gente y asesinos a sueldo, ¿me ofrecerá lo que estoy necesitando encontrar? En fin, la película de Herzog empieza a las 23:30, me encuentro a las 22 y ahora, ahora las 21:30… bueno, voy a buscar.
martes, 18 de noviembre de 2008
viernes, 7 de noviembre de 2008
Taxi driver

"Actitud judía", "odio a los nazis", "hace más de 12 horas que ando arriba del auto". En los últimos siete días me tomé tres taxis. A ninguno le di charla, sin embargo los tres chauffeurs (como le gustaba escribir a Bioy) me sacaron conversación. Generalmente me divierte escucharlos seriamente, en silencio, asintiendo a todo lo que dicen. Me gusta mostrarme de acuerdo con sus posturas, siempre fundamentalistas, militantes, propias de una persona que escucha todo el día una voz que le ataladra la oreja: la radio (cualquiera sea). El primero lo tomé en diagonal norte (altura Florida) un viernes a medianoche; fue gracioso: estaba dejando un mensaje a la radio. "Nunca me los pasan al aire", se me quejó. Provocaba con su antisemitismo. Por supuesto: me hice antisemita por 15 minutos. Total: el tipo no sabía mi apellido, si lo supiera tal vez me preguntaría: "¿Sos rusito vos?". Charlamos de la eugenesia; también hablamos de Mengele ("si no fuera nazi le hubieran dado el Nobel", dije). Intenté horrorizarlo con otras afirmaciones de ese estilo, no pude. Al segundo tacho me subí el sábado tipo 22; lo tomé en Belgrano (y Defensa, creo). Era un viaje corto (cinco minutos máximo). No sé cómo el conductor me recibió con un "odio a los nazis". De inmediato me hice militante anti Auschwithz (¿es necesario militar contra eso?). Charlamos del horror del nazismo, de la monstruosidad de Hitler, como si fuera un extraterreste. Acá no valía hablar del estado de excepción o de biopolítica; los nazis, al igual que los milicos acá, se despertaron un día con ganas de cometer un genocidio... Y punto. Finalmente el martes me tomé el último tacho; increible: el chabón no estaba loco. La empresa de radio taxi lo había suspendido una semana (le cortan el radio llamado) porque se "esconden" en una calle cerca de la terminal radiofónica (zona de donde llegan más pedidos), para ser los primeros en levantarlos. Claro que durante el viaje de casi media me contó, interesantemente, cómo funcionaba el servicio. No me sorprendió que sus propios colegas fueran los primeros que denunciaban la "trampita" que llevan adelante algunos taxistas. Sin embargo el boncha, más allá de que hacía más de doce horas que estaba arriba del auto, estaba contento porque estos días que salía "sin radio" no tenía que estar vestido de camisa y corbata, y podía escuchar tranquilo reggaeton.
lunes, 3 de noviembre de 2008
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