martes, 4 de diciembre de 2007

Relanzamiento


Con el falso motivo de final de año, pensamos un próximo relanzamiento de ML. La intención es que las grandes firmas que estaban en la clandestinidad emerjan a la superficie para que puedan ser señalados por los índices deseosos de erguirse.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Don't Let It Bring You Down*


Dos postales diferentes de Estados Unidos... La paranoia solitaria de Neil Young y la búsqueda de William Blake (Johnny Depp) propuesta por Jim Jarmusch en "Dead man".

Tema: Don't Let It Bring You Down aparece en el álbum After the Gold Rush de Neil Young(1971)
Foto: Johnny Depp en "Dead man", de Jim Jarmusch (1995)

No Dejes Que Te Deprima(Don't Let It Bring You Down)

El anciano yace al borde de la carretera,
Camiones que pasan de largo,
La luna llena hundiéndose por el peso de la carga
Y los edificios rascando el cielo.
El viento frio zumbando en el callejón en el amanecer
Y el periódico de la mañana que vuela.
Un hombre muerto yace al borde de la carretera
Con la luz del día en sus ojos.

No dejes que te deprima,
Sólo son castillos ardiendo,
Encuentra a alguien que se de cuenta
Y recobrarás el sentido.

Un ciego corre a través de la luz de la noche
Con una respuesta en su mano,
Baja hasta avistar el río
Y podrás realmente entenderlo,
Luces rojas destellando en la lluvia a través de la ventana,
¿Puedes oír el lamento de las sirenas?
El blanco bastón que cae en la cuneta de la carretera
Si caminas solo a casa,

No dejes que te deprima,
Sólo son castillos ardiendo,
Encuentra a alguien que se de cuenta
Y recobrarás el sentido.

No dejes que te deprima,
Sólo son castillos ardiendo,
Encuentra a alguien que se de cuenta
Y recobrarás el sentido.

(*Gracias Facu por la letra)

martes, 27 de noviembre de 2007

Cuenta control, fuck you!


Entre otras cosas que tuve que ocuparme en relación a la mudanza (que "finalicé" hace una semana) fueron las vinculadas a las telecomunicaciones. Internet, teléfono. Como tengo intenciones de contratar un servicio de banda ancha que entrega una telefónica, tuve que averiguar todo acerca de mi línea de teléfono. Al no tener las facturas del inquilino anterior, ni saber el número de documento del titular (requisito para iniciar cualquier trámite al respecto), me vi obligado a sumergirse en la tarea de averiguar el paradero de la señorita que habitaba el departamento antes que llegara. Una vez que pude comunicarme con ella, descubrí que el teléfono no sólo tiene prohibido llamar a celulares (cosa que me di cuenta solo apenas enchufé un aparato a la ficha), sino que además tiene una cuenta control de 30 mangos por mes. Es decir, si superás ese límite de guita, el Sr. Telecom no te permite hacer más llamados excepto que extiendas el crédito.

Uno puede pensar: "Bárbaro, así uno evita gastar de más, blablabla". Pero después me dije: "¿Por qué tiene que venir alguien de afuera (en este caso, el Sr. Telecom) a controlarme lo que gasto?". Es decir, no es una cuetión de militancia fundamentalista lo que digo, sino que tiene que ver con esa necesidad que tenemos que siempre venga alguien a decirnos "aflojá". ¿Por qué anular las llamadas a celulares? Uno es el que tiene que poder decir "punto". ¿Y si un día necesitás realmente hacer un llamado a un celular? Cuál es la excusa: "Ah, no, pasa que no tengo salida a celulares". Sos un pelotudo. Si te vino una factura con muchas llamadas a celulares, simplemente controlate solo. No es necesario llamar a Sr. Telecom diciéndole "por favor sálveme". No es de compadrito, pero de ahora en más, "cuenta control", "bloqueo a celulares", etc... se van a la puta que los parió.

sábado, 24 de noviembre de 2007

La muerte de Mankell


Inmediatamente después de que ML manifestara sus críticas a los policiales del sueco Henning Mankell, ADN Cultura, revista cultural de La Nación, de putas casualidades le dedicó su tapa al "considerado como uno de los escritores más prestigiosos de Europa. Es el Chandler de nuestra época..." Sinceramente sólo miré la portada, todavía no tuve tiempo para leer las notas (entre paréntesis: cualquier idea sobre las aventuras de Wallander se la van a hacer recién cuando lean sus libros; lamentablemente tocar de oído en la literatura no es un buen consejo).

Creo que de la charlatanería quería escribir. Esa manía que tiene cierto snobismo (divertidamente representado en las pelis de Woody Allen) de saber absolutamente todo lo "nuevo" del mundo de la "alta" cultura, pero incapaz de disfrutar de la maravillosa complicidad que uno (en solitario) puede generar con una obra literaria. La sensación que me da el mundo de la "alta literatura" es que todo lo que toca lo convierte en mierda (como una especie de "Rey Midas al revés", díría Calamaro). Bajo ninguna circunstancia se permite disfrutar de un libro. Para glorificarlo o destruirlo lo momifica. Esa necesidad de catálogo termina con el aura del arte.

Esa es la función de ADN Cultura. No me molestan los suplementos culturales, pero esa elevación hacia lo solemne de un autor X es el final de la magia. Este me parece que es el caso de Mankell, a quien comparan con Chandler, que dejó de ser un escritor de policiales popular para convertirse es un escritor de culto norteamericano a quien "no se tiene que dejar de leer". Es genial tanto la difusión del maravilloso Chandler como la del aburrido Mankell, sin embargo sería importante evitar esa necesidad de imposición que tienen los suplementos. Acá habría que comenzar a escribir sobre el mundo editorial, etc. No es la intención de esta nota. Simplemente me gustó que ML escribiera sobre las novelas del inspector Wallander (bien o mal, no importa) antes de que un suplemento de cultura lo colocara, ante todo, como un escritor de "éxito planetario".

jueves, 22 de noviembre de 2007

Me niego


Reitero: me opongo a que esto se transforme en un diario íntimo, sin embargo para esta fecha tendríamos que tener nuestra página de ML. ¿Es posible aún? Pienso que sí. Sigo de mudanza. Sigo corroborando la imposibilidad de vivir sin internet, sin teléfono fijo. En mi anterior casa no lo usaba, pero su sola ausencia me produce angustia. Ahora mismo, en el """""fragor""""" del laburo sólo se me ocurre escribir de política, aunque como no tengo nada interesante para decir (que tenga que ver con la línea editorial -olvidada- del blog) prefiero llamarme a silencio. En mi mochilla llevo un libro de Henning Mankell que se convirtió en mochila.

-¿Qué estás leyendo?- me preguntó una cumpa de la facu que miró curiosa mientras sacaba un apunte de la mochila.
-Un policial sueco- contesté.
-¿Qué tal es?-
-Demasiado sueco- dije.

Siempre me gustaron los policiales; tanto los del estilo carne como los intelectivos (aunque con mucha predilección por los primeros). Mankell es un policial psicológico con pretensiones verbales. En "El hombre sonriente" el inspecto Wallander es un depresivo, un tipo triste que, sin embargo, se embarca en el bardo, en el barro... en el quilombo. Pese a las intenciones del autor, Wallander siempre queda envuelto en la tristeza de un chabón al que el bocho no para de atormentarlo.

Podría recomendarlo; se escucha interesante decir que uno lee policiales suecos, pero tengo que decir la verdad: el libro es un ladrillo. Quiero terminarlo para ver qué pasa... ¿Ese es el fin de los libros? o ¿El fin de los libros es que te apasionen? Bueno, eso lo veré otro día.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Desde el diario


Laburando el sábado a la noche (22.09) con falsos 23.1 grados de sensación térmica, según el berretísimo Canal 26 (no cito al querídimo e impreciso Crónica porque ahora mismo está pasando un publicidad de una pastillita para adelgazar... esas que te vuelven adicto). Bueno, como últimamente carezco de tiempo para escribir desde mi casa, quería recuperar la presencia en el blog, aunque sea, desde el trabajo. No quiero entrar en el estilo "diario", tipo psiconálisis, tipo confesionario. Simplemente era dejar testimonio de que todavía estamos acá.

Esta tarde Riquelme volvió a demostrar por qué al fobal no tiene rival. Y pese a que todo el mundo diga que el football es pasional, carente de conocimientos, me interesa decir que todo lo que gira alrededor de la redonda "sabe". Riquelme no piensa (intelectivamente) pegarle a la pelota en el lugar justo para que entre en el ángulo. Es verdad que Juan Román puede "prefigurar" que quiere pegarle al ángulo, pero ese pie derecho, sin lugar a dudas, conoce mucho más allá de la racionalidad (existente, claro está) del diez de la Argentina.

La pegada de Riquelme no es una orden intelectiva, sino que tiene conocimiento propio, no automatismo. "El pie sabe", el pie conoce, sin necesidad de la racionalidad de Juan Román, que después aparece para convertirlo definitivamente en un jugador de (otra) categoría.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Olfa Meocorde


jueves, 8 de noviembre de 2007

Masa divina


“Delirio colectivo”, “delirio colectivo”, “delirio colectivo” es una frase que se escuchó mucho durante estas semanas en relación a la vuelta de Soda Stereo, después de diez años de ausencia. Dos palabritas que intentaron explicar la presencia de más de 300.000 personas para ver al trío en cinco River estupendos.

Sonaron por ahí muchas opiniones (algunas copadas), como por ejemplo la crítica a los espectáculos masivos. Es verdad, a lo mejor siempre es más agradable mantener la individualidad en la música, que ser envuelto por una masa de gente que muchas veces, mientras Cerati canta “Prófugos”, te obliga a preocuparte más en respirar en vez de dejarte escuchar parado, tranquilo, sin que nadie siquiera te toque.

Pero, ¿a veces no es más atractivo ser “masa”? Es decir, perder esa individualidad que muchos reclaman; porque en definitiva: ¿uno acaso no es “masa” cuado se sienta prolijamente junto a tres mil personas en un teatro? El Saltar, el pegarse, el empujarse, el transpirar, el perder las llaves de tu casa propio de los espectáculos megamasivos, acaso es menos totalitario que 2.487 personas sentadas en el Colón deleitándose con una ópera de Puccini.

Escribí “deleitándose” porque quiero destacar, antes que alguien levante el índice, lo maravilloso que puede ser una ópera en el Colón (altamente recomendable para cuando lo terminen de remodelar). Sin embargo acá la cuestión no es qué es mejor o peor. El tema es saber diferenciar tipos de “masa”, todos posibles de disfrutar.

Se viene el sexto River, tengo mi entrada. Pienso en lo genial que lo pasé el 20 de septiembre del 97; pienso en lo genial que lo pasé el 20 de octubre de 2007. Pienso en lo genial que seguramente lo pasaré el 21 de diciembre próximo. Ya no quiero pensar sobre esas dos horas y media, sobre esas 29 canciones, sólo quiero saltar y sentir la música ligera en mi cuerpo que conoce y disfruta, diría Merleau Ponty.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Mudarse es pesado


Lectores amigos, compañeros, (des)conocidos. Sinceramente no sé si existirán cosas escritas acerca del arte de la mudanza: el laburo de apilar, cargar, desapilar, calcular (mal) el espacio que ocupan los muebles, pérdidas inexplicables de libros en el camino de casa a casa (¿el tipo del camión de mudanza se habrá copado con "La Hermenéutica del Sujeto"?). Bueno, todo este speach berreta redactado a las apuradas es para justificar los claros que va a tener el blog en las próximas dos semanas. Igualmente, estén atentos que Malón Literario tiene un montón de escribas que antes mandaban sus cosas; así que si esta gente se copa, vamos a tener textos para leer.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Nostalgia teenanger en London


Prensada entre López y Raúl, Paula preguntó a dónde iban. López calló esperando, pero Raúl tampoco decía nada, mirándolos entre burlón y divertido.

-Como primera medida podríamos tomarnos un copetín- dijo entonces López.
-Sana idea- dijo Paula que tenía sed.

El chofer, un muchacho sonriente, se volvió a la espera de la orden.

-Y bueno- dijo López- Vamos al London, che. Perú y Avenida.*

(*Los Premios -1960-, Julio Cortázar).

miércoles, 31 de octubre de 2007

Tengo tanto sentimiento* **


Tengo tanto sentimiento
que es frecuente persuadirme
de que soy sentimental,
mas reconozco, al medirme,
que todo esto es pensamiento
que yo no sentí al final.

Tenemos, quienes vivimos,
una vida que es vivida
y otra vida que es pensada,
y la única en que existimos
es la que está dividida
entre la cierta y la errada.

Mas a cuál de verdadera
o errada el nombre conviene
nadie lo sabrá explicar;
y vivimos de manera
que la vida que uno tiene
es la que él se ha de pensar.

*Fernando Pessoa.
** Francis Bacon. "Autorretrato" óleo, 1973.

martes, 30 de octubre de 2007

Luna lisérgica*


"Okey, entonces... ¡Rompan todo!", gritó Billy Bond, un 20 de octubre de 1972 mientras tocaba con su grupo La Pesada del Rock´n´Roll en el Luna Park. Ese día, Tito Lectoure decidió no alquilarlo nunca más para espectáculos de rock hasta q murió. Acá, un extracto de una entrevista al mismísimo Bond, reconvertido en empresario del rock... Y qué!?**

-El inconciente colectivo registró una historia que asegura que vos, al ver que la policía repartía palos, te hartaste y dijiste: 'Okey, entonces..., ¡rompan todo!' ¿Fue así o es una leyenda?

-Fue así, con unas palabras más suaves al principio y con un final así, rompan todo. Antes de eso, hice un speech con unas palabras de Perón, eso de que la violencia trae la violencia. Entonces hubo algunos diálogos, una especie de tregua; fue Negro, qué pasa, somos todos iguales, pará un poco, aquella forma de hablar. Hoy seríamos más concretos. Entonces ves que le están pegando palos en la cabeza a la gente, y que hay sangre, y que hay detenciones, y vos que venís a ser el caudillo de los chicos, ¿qué hacés, te quedás callado? No podés. O te jugás con los chicos o te ponés del lado de la policía y decís, okey, se acabó el concierto, no toquemos más. ¿Qué hacés? Yo no dudé. Y me metieron en cana, me arrancaron del escenario. Pensé que me iban a matar. El quilombo grande se armó cuando me engancharon en el palco y empecé a gritar. Cuando los chicos vieron que me llevaban, rompieron el Luna Park. Y reventaron cuatro o cinco autos en la puerta. El ruido era impresionante, es lo que más recuerdo: el ruido de las sillas que se rompían.


(*Gracias Nico GC por la foto y acordarte de la anécdota)
(**Entrevista completa publicada en http://www.rock.com.ar/)

lunes, 29 de octubre de 2007

Sobredosis de TV


Ante todo, adoro la televisión. Considero que junto a otro montón de tecnologías forma parte de una gama de productos de primera necesidad. Sin embargo, eso no significa que muchas veces (casi siempre) no sea berreta. En general, la TV es mala. En realidad no el aparato, sino lo que se pone adentro. En principio no tenía intención de escribir acerca de las elecciones del domingo (laburo de eso). Antes me interesaba hacer un comentario del recital de Soda, pero bueno, la sobredosis televisiva de las elecciones se llevó puesto los cinco River (que hasta ahora fueron tres).

No tengo pensado escribir comentarios sobre los resultados, quién votó a quién, etc. Simplemente me llamó la atención el domingo la catarata de viejas quejosas (sean viejos, sean señoras, sean pendejos), que llevaron adelante una cruzada (incentivada por los medios, claro está) pro republicana de quejas al por mayor (en realidad, quejas en doce cuotas). Escuchaba esta mañana por la radio a una mina que se quejaba porque no hubo autoridad de mesa hasta las nueve y algo. El conductor del programa –chupa culo con uno de sus dieciséis oyentes- asentía. En ningún momento, ni a la flaca que se quejaba ni al conductor que condescendía, se les ocurrió preguntarse: ¿¡Por qué carajo no se quedó la mina como presidente de mesa!?

La cultura mediática del “resuélvanme las cosas” absurdamente se instaló en la sociedad. La falta de voluntad, de mover el orto que tenemos llega a niveles insospechados. Quiero evitar la solemnidad fastidiosa, pero me interesaba plantear la idea de que de una vez por todas se tiene que terminar con la creencia de que “el otro” debe solucionar nuestras dificultades. Acá no se está hablando de Estado presente o Estado ausente, ni de un tipo de modelo económico, sino que tiene que ver con una postura individual ante el mundo. Si querés algo, salí a buscarlo. Tampoco se trata de ser desconsiderado con nadie, ni nada por el estilo, sino que la cuestión está, primero, en tomar distancia de las cosas. Saber que todo es absurdo. Después volver a creer, pero consciente de que nadie te tiene que dar absolutamente nada desde afuera. Está adentro de cada uno la posibilidad de salir al universo.

Es necesario, individualmente, finalizar con las vidas semióticas. Uno no es sólo un signo que tiene designado un casillero; uno es carne, es una persona corporal que siente, que observa, que escucha, que toca, que olfatea, que degusta, que coge, que caga... Basta de identificarnos con las vidas ajenas intangibles. Rompamos con los arquetipos de lo que debemos ser. Disfrutemos de la tele, pero evitemos mirarla como si fueran evangelios policíacos que indican qué tenemos que hacer. Simplemente, olvidémonos: ni la sobredosis de TV, ni Soda nos van a resolver nada... pero ojo, pueden encantarnos.

sábado, 27 de octubre de 2007

Cerebros en serie


Carta a los Rectores de las Universidades Europeas*.

Señor rector:

En la estrecha cisterna que. llamáis "Pensamiento": los rayos del del espíritu se pudren como parvas de paja.

Basta de juegos de palabras, de artificios de sintaxis, de malabarismos formales; hay que encontrar -ahora- la gran Ley del corazón, la Ley que no sea una ley, una prisión, sino una guía para el Espíritu perdido en su propio laberinto. Más allá de aquello que la ciencia jamás podrá alcanzar, allí donde los rayos de la razón se quiebran contra las nubes, ese laberinto existe, núcleo en el que convergen todas las fuerzas del ser, las últimas nervaduras del Espíritu. En ese dédalo de murallas movedizas y siempre trasladadas, fuera de todas las formas conocidas de pensamiento, nuestro Espíritu se agita espiando sus más secretos y espontáneos movimientos, esos que tienen un carácter de revelación, ese aire de venido de otras partes, de caído del cielo.

Pero la raza de los profetas se ha extinguido. Europa se cristaliza, se momifica lentamente dentro de las ataduras de sus fronteras, de sus fábricas, de sus tribunales, de sus Universidades. El Espíritu "helado" cruje entre las planchas minerales que lo oprimen. Y la culpa es de vuestros sistemas enmohecidos, de vuestra lógica de dos y dos son cuatro; la culpa es de vosotros -Rectores- atrapados en la red de los silogismos. Fabricáis ingenieros, magistrados, médicos a quienes escapan los verdaderos misterios del cuerpo, las leyes cósmicas del ser; falsos sabios, ciegos en el más allá, filósofos que pretenden reconstruír el Espíritu. El más pequeño acto de creación espontánea constituye un mundo más complejo y más revelador que cualquier sistema metafísico.

Dejadnos, pues, Señores; sois tan solo usurpadores. ¿Con qué derecho pretendéis canalizar la inteligencia y extender diplomas de Saber?

Nada sabéis de la Naturaleza del Hombre, ignoráis sus más ocultas y esenciales ramificaciones, esas huellas fósiles tan próximas a nuestros propios orígenes, esos rastros que a veces alcanzamos a localizar en los yacimientos más oscuros de nuestro cerebro.

En nombre de vuestra propia lógica, os decimos: la vida apesta, señores. Contemplad por un instante vuestros rostros, y considerad vuestros productos. A través de las cribas de vuestros diplomas, pasa una juventud demacrada, perdida. Sois la plaga de un mundo, Señores, y buena suerte para ese mundo, pero que al menos no considere a la cabeza de la humanidad.

(*Si cambiamos una parte de la ecuación, y donde dice Europa ponemos Argentina, el resultado será exactamente el mismo. La magia de las matemáticas). Ah!, el texto es de Antonin Artaud.

viernes, 26 de octubre de 2007

Llamado a la solidaridad


Urgente. Se necesita dadores de letras preferentemente del grupo alfabeto occidental (si algún turco quiere colaborar también será bienvenido), para socorrer a Malón Literario, quien sufre una descompensación de palabras por una exuberancia masturbatoria generalizada. Presentarse virtualmente con escrito bajo el brazo en la casilla de mails del blog a nombre de "Queremos llegar a los 100". Se agradece. Saludos.

ML