lunes, 25 de febrero de 2008

¿Delincuencia? es la suya, asquerosos

Por Ariel Cappelletti

Ya el nombre es chocante. Si fuesen argentinos, serían “La Pija Records”. Pero son vascos. Entonces son “La polla Records”. Fueron un grupo de rock. Unos “Punks” se podría decir. Acompañaron mi adolescencia, y esto que se parece a la adultez.

No quiero menospreciar a ningún filósofo o pensador. Debo admitir que las letras de este grupo, fruto del desequilibrio-equilibrio, del cerebral cinismo mordaz lleno de sentido observador de su genial cantante Evaristo Páramos, me han calado mas hondo que cualquier obra capital del pensamiento occidental, exceptuando seguramente a alguien como Bakunin.

A mí a veces me cuesta dimensionar el ingenio y la creatividad del mencionado vasco. Después de pensarlo, estoy convencido de que hay un claro carácter sistemático en las canciones de La Polla Records. Es su persistente crítica al poder. De los banqueros al mal nacido del Papa, el Presidente, las estrellas de Rock, el Capitalismo, el Comunismo, los militares, la policía, los empresarios devenidos políticos, los vecinos de uno que quieren ser como ellos, y unas cuantas escorias más.

La crítica a todos estos elementos “sanos” de nuestra sociedad, no sería nada nuevo. Digo, volando un poco, si los dos hijos políticos predilectos del pensamiento de la modernidad, han sido lo que se llamó “Liberalismo” y “Comunismo”, el tercer hijo, sería ese bastardo llamado “Anarquismo”. Hagamos un paralelismo con el Rock (si, me estoy yendo al carajo). El Punk, para el Rock, es ese bastardo. Un elemento “indeseable”, desprovisto de cualquier mínimo atisbo de virtuosismo musical. Una afirmación demasiado terminante, sin dudas. Quiero decir, hace rato que se vienen “denunciando”, todos los que denominaba “elementos sanos”. Para mí, La Polla Records, entroncaría directamente con aquel pensamiento anarco, siendo una especie de continuación, aunque nunca se hayan reconocido como anarquistas.

Pero con las canciones de La Polla Records, pasa algo particular. Tienen, como decirlo, una mala vibra, un sentido del humor, tan oscuro y cínico y tan particular, que a mi entender implica considerarlos como una banda de las más importantes que hayan existido, aunque musicalmente no hayan inventado nada nuevo. Estos tipos nunca tuvieron la publicidad que tuvo, no sé, Sting, o alguien así. Pero ni un millón de publicidades de un tipo como ese ganaran el respeto que supieron conseguir esos vascos, a través de casetes mal grabados que vendían en el Parque Rivadavia

Gracias, Evaristo y compañía, por tantas horas perdidas.

LA MULA

Es un general que viene a buscar sitio para disparar
en el campo está y avanzando va, menos no podía ser
Agapito está con su mulo Juan que no se quiere mover
y ese militar que quiere pasar y se empieza a impacientar
Salga usted de ahí - hágame el favor - respete la autoridad
Agapito que se arrasca el pito y el mulo que mira mal
Agapito muy tranquilo, va Juanito muévete
siempre me viene con prisas esta gente de ciudá
este mulo cabezota que no se quiere mover
tenga un poco de paciencia esperesé un poco usted
Salga usted de ahí - hágame el favor - respete la autoridad
Agapito que se arrasca el pito y el mulo que mira mal
Llama la patria, hierve la sangre
en las venas del soldado que tiene muy poco aguante.
En nefasta maniobra se pone detrás del mulo
que de una coz bien potente le manda a tomar por culo
Ese militar en medio'l trigal uniforme desgarrao
mal pa' respirar mal pa' caminar vaya hostión que se ha llevao
Mira qu'es negao cómo pasa por detras
Mira qu'es negao cómo pasa por detras
Este mulo mío nunca tiene mucha prisa
hay que andar con ojo que estos bichos nunca avisan
los aldeanos en la tasca se parten la polla
ese mulo tuyo es del pacto de VARSOVIA !!!
Ese general en el hospital tendrá tiempo de pensar
que los mulos nada entienden de estrategia militar.