lunes, 3 de marzo de 2008

¿El televisor o Lost?


Por P.E.

“¿El televisor o la caja?”, solía preguntar el presentador norteamericano Chuck Barris a los participantes de algunos de sus Game Shows, que pasaban a encontrarse en la encrucijada de tener que elegir entre un regalo que estaba a la vista de todos (la TV 20 pulgadas) o tomar el riesgo de quedarse con el contenido desconocido de una caja. Similar al invento de Barris (véase la película “Confesiones de una mente peligrosa” -2002-, dirigida por George Clooney), es la receta que utilizan los productores de Lost, que regresa esta noche por la televisión local (21 horas en AXN), para dar inicio a su cuarta temporada.

Los interrogantes que se responden con nuevos interrogantes son los verdaderos protagonistas de una serie que tiene fecha de vencimiento (tres temporadas contando este cuarto año). Los productores de Lost, Lindelof y Cuse (que deben estar planificando una nueva serie para la próxima década), encontraron en lo oculto una forma maravillosa de tener cautivos a millones de televidentes en todo el mundo. Como Chuck Barris hace casi medio siglo, los productores de la serie más taquillera de los últimos diez años en todo el planeta, descubrieron que los baúles cerrados con llave provocan el deseo de abrirlos: “¿El televisor o... Lost?”.