sábado, 29 de septiembre de 2007

¡Insania!

Por L.A.

¡Insania!

Múltiples puestos de flores. Como las tumbas apiladas del cementerio de la Recoleta. Despiden hedores moribundos. Transporto las manos hacia la nariz. Tapo sus orificios.

¡Insania!

Alfombras rociadas con desodorante de ambiente. Flores amoníacas pervierten el olfato desacostumbrado a los olores elitistas del hotel Sofitel. Náusea manifiestas en mí ser.

¡Insania!

Reside en las cercanías de las plazoletas. Cubiertas por las barreras infames que porta orgullosa la ciudad. Bosta de perro pudiente. Olorosa como bolsa olvidada. Pasan por la garganta arcadas ruidosas.

¡Insania!

En el ascensor siento el perfume amarillo de la vieja vecina. Parasitaria como muerto ante un lirio. Contengo la respiración. En el sexto piso, un vómito furioso escapa a sus zapatos acharolados.